Refugio del Angeli, Dublin, Irlanda.
Entré en el archivo, donde me recibió un sonriente Angel que parecía no tener nada que hacer. Le abordé entonces con un tema que me producía muchísima curiosidad desde que conociera a Neil: las marcas.
- Angel, quiero que me cuentes todo lo que sepas sobre las marcas.
- Bueno – empezó él -, es un tema complejo y largo. En un principio, descubrimos las marcas tras fijarnos que grupos de demonios que tenían una característica común, como por ejemplo una velocidad exagerada, llevaban siempre un símbolo dibujado en alguna parte de su cuerpo. Te hablo, por supuesto, de demonios de la misma clase; no sorprendería a nadie que un Mile fuese más rápido o ágil que un Lore.
Yo no sabía de qué me estaba hablando, pero no dejé que eso desviara mi atención.
- Y entonces ¿qué hicisteis?
- Primero probamos a tatuar el mismo símbolo sobre la piel de alguno de nosotros. No obtuvimos ningún resultado, por supuesto. Hay muchas reglas que hay que respetar para que una marca funcione. Me gustaría decirte que desvelamos sus secretos poco a poco y científicamente, pero lo cierto es que fue por casualidad. El hombre que me enseñó todo lo que sé sobre marcas, Ikon, fue el primero que trazó una marca que funcionara. Para ello registró minuciosamente la forma de la marca, y a continuación extrajo toda la tinta rúnica (la llamamos así) de la piel del cadáver de un demonio que había matado un Angeli. Después copió la marca en su propia piel, empleando para ello hasta la última gota de la tinta que había extraido. Y el resultado... bueno, ya conocerás a Ikon. Es un hombre viejo, creo que tiene setenta y tantos años. Después de ponerse la marca “fuerza” levantó con una sola mano este escritorio que tienes ante tí.
- Pero... ¿hizo todo eso sin saber que había que hacerlo?
- Ikon tiene un don. No se puede explicar de otro modo. Si me obligaras a ponerlo con palabras, creo que en todo tiene que existir un equilibrio. Como los demonios han invadido este mundo físico, el Infierno ha desequilibrado el orden natural de las cosas. En consecuencia, el Cielo ha respondido. Creo que a algunos de los Angeli les inspiran los ángeles.
A mí, ateo convencido, todo aquello me sonaba francamente ridículo, pero no le interrumpí.
- Ikon fue inspirado para armar a los Angeli con las marcas. A Lily la inspiraron para el combate. A Neil lo inspiraron para liderarnos. Son Angeli que se elevan sobre los demás, Angeli que a lo largo de los años han dejado su marca en todos nosotros.
- En el caso de Ikon, literalmente. - comenté, divertido.
Angel, sin embargo, no sonrió. Estaba muy serio, y comprendí que realmente creía todo lo que me había dicho. En realidad, pensé, muchas cosas que habría considerado descabelladas dos días antes ahora eran muy reales: demonios, hombres lobo, vampiros, hombres que hacían explotar paredes, viejecitos arrugados que levantaban escritorios... Así pues, todo lo que yo consideraba obvio podía perfectamente estar equivocado. ¿Por qué no prestar entonces atención a lo que me decía Angel?
- De acuerdo – dije entonces -. Ikon tiene un don que le permitió armar a los Angeli con las marcas. ¿Cuáles son los riesgos de emplear marcas, entonces? Neil me contó que alguien se puso su misma marca “explosión” en la mano y que ésta explotó, pero no entiendo porqué marcas iguales provocan efectos distintos.
- Sospechamos que las marcas son un lenguaje demoníaco de alguna clase. Igual que si intentara copiar ideogramas japoneses o escritura cuneiforme, al no estar familiarizado con los trazos podría perfectamente escribir cosas que suenen parecidas pero no signifiquen lo mismo. Por ponerte un ejemplo, la marca de Neil significa “explosión”, y la de ese imprudente Angeli podría ser “explotar”. ¿Ves la diferencia? Quizás invisible a nuestros ojos, una mota de tinta en el lugar equivocado, incluso estar tatuada en un lugar diferente del cuerpo podría cambiar de forma radical el significado de la marca.
- Comprendo – dije, mientras asimilaba el riesgo real del empleo de marcas.
- Déjame decirte – comentó Angel, hablando lentamente y mirándome con curiosidad – que nunca ningún Angeli había mostrado tal afán de conocimiento relativo a las marcas. Al menos no desde que yo mismo me convertí en el discípulo de Ikon.
- Y tú – pregunté -, ¿no tienes el don?
- Yo tengo el don de trabajar duro y ser metódico y preciso – contestó con dignidad, pero sin acritud. Parecía estar diciéndome “no hace falta tener el don para ser útil al Angeli”. Y tenía razón, me dije sonriendo.
- Bien – propuse, animado –, y ahora... ¿que tal una partidita de ajedrez?
Tras ser derrotado por Angel, en una partida larga e igualada, le comenté que había otro tema sobre el que quería información: Lily. Él rió sonoramente y aseguró:
- Todos los nuevos vienen a preguntarme por Lily. No sé por qué me sorprendo, en realidad.
Mentiría si os dijera que no me sentí mortificado por ese comentario. Siempre me ha gustado hacer cosas diferentes, separarme del resto. Pero esa chica tenía la cualidad de hacerme perder la prudencia, y eso no me gustaba nada.
- Bueno, aun a riesgo de ser típico y previsible... ¿qué me puedes contar sobre ella?
- La encontraron en una casa en ruinas, que por su aspecto había sido atacada por varios Lores.
- ¿Lores? Ya los has nombrado antes, cuando me has hablado de las marcas. ¿Qué es un Lore?
- ¿Nadie te lo ha explicado todavía? Bueno, claro, sólo llevas aquí dos días... es que hemos coincidido más veces en estos dos días de lo que suelo coincidir con otros Angeli en semanas – afirmó sonriente -. Un Lore es un tipo de demonio. Hay cinco tipos de demonios inferiores. Los Lore son enormes, del tamaño de un hipopótamo, con colmillos y garras venenosos y una segunda boca donde debería estar su estómago. Tienen mucha fuerza física, pero son estúpidos y tremendamente lentos. Suele ser mucho más fácil escapar de ellos que enfrentarlos. Los Mile son el tipo opuesto al Lore. Son del tamaño de un perro o un gato, endiabladamente ágiles y rápidos. No tienen veneno, ni lo necesitan, ya que desgarran a sus víctimas con los colmillos. Son todo dientes, afilados como cuchillas.
- Eso fue lo que mató a mi familia – dijo Evan, imperturbable.
- Vaya – se disculpó Angel -, no lo sabía. Lo siento.
- Bueno, no hay nada que se pueda hacer... excepto vengarlos. Sigue con los tipos de demonios, por favor.
- Ah, sí... - Angel parecía haber perdido el hilo – Bueno, llamamos Core a todo demonio inferior que posea alas o vuele por algún otro método. Los cambiantes, como puedes imaginar, adoptan cualquier forma que deseen, con lo que son terriblemente difíciles de identificar, aunque su limitada inteligencia les hace más fáciles de matar de lo que podrían ser si emplearan bien sus habilidades.
- ¿Y el último tipo?
- Los Trak. Atacan a distancia, desde una posición oculta. Lanzan pequeños dardos con un veneno de efecto instantáneo para el que no hemos encontrado antídoto. Si recibes un dardo de un Trak, estás muerto. Sin embargo, casi todos los Trak son de pequeño tamaño, y los dardos que lanzan son como alfileres. Por eso la mayoría de Angeli viste ropas anchas y capuchas, que les protegen de los dardos de los Trek. Con todo, son junto a los Mile los que más bajas causan en los Angeli.
- ¿Sabemos el número de demonios inferiores en Dublin?
- Creemos que hay unos dos mil, de los cuales la mayoría son Lore y Mile. No podemos ni intuir el número de cambiantes que habrá.
- Es un número elevado como para que no se vean por las calles.
- Deben tener refugios, pero hemos sido incapaces de encontrar ninguno de ellos. Quizás estén en las afueras de la ciudad. Si a tí te atacó un Mile, podría ser que la guarida de los Mile esté por Manor Grove. Es algo que deberíamos averiguar.
- Y ¿qué más me debe preocupar?
- Por encima de los demonios inferiores están los vampiros y los hombres lobo. Como se ocultan bien entre los humanos, y más con esta maldita media luz, no hay manera de encontrar a los clanes que se ocultan en Dublin. Sin embargo, estamos razonablemente seguros de que la gran mayoría se agrupa con otros de su especie, así que las guaridas de los vampiros y hombres lobo concentrarán a la gran mayoría de individuos que haya en la ciudad.
- ¿Son... - maldita sea, no podía evitar hacer esa pregunta, aunque sonaba ridícula hasta a mis propios oídos – son como en la televisión? ¿Como en las películas?
- Bueno, son bastante aproximados. De hecho, si has visto las películas de “Underworld” te puedes hacer una idea bastante cercana a la realidad de lo que son vampiros y hombres lobo. Estos últimos pueden cambiar a voluntad, pero sólo por la noche. No sabemos si a los vampiros les quema el sol, ya que nunca sale, pero la plata les afecta... y mucho.
- Vale. Demonios inferiores, vampiros y hombres lobo... si hay inferiores, imagino que habrá demonios superiores, ¿no?.
- Tú lo has dicho. Sabemos que hay un demonio superior preteneciente a cada clase inferior, y como mínimo tres líderes de clanes vampiros y dos de licántropos de capacidad similar a estos. Además, el propio Diablo ha aparecido alguna vez ante los miembros más hábiles del Angeli. Así que creemos que hay once criaturas infernales de un nivel superior a cualquier Angeli, excepto quizás Lily, Arthur y Neil. Sólo ellos tres tienen posibilidades contra alguno de ellos, y eso siempre en un uno contra uno, escenario poco probable.
- Bueno, muchas gracias por la información, pero se me ha hecho bastante tarde. Voy a ver si ceno algo. ¿Nos vemos ahí?
- No creo, le he pedido a Ikon que me traiga la cena aquí. Vamos a trabajar hasta tarde, porque dice que tiene una nueva teoría sobre las marcas que queremos probar.
- Vale, pues mañana vendré a darte un poco más la lata – dije riendo.
- Aquí te espero – me contestó, guiñándome un ojo.
Sólo cuando salí del archivo me fijé en que, al final, no había averiguado nada de Lily.
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