3 feb 2010

Un encuentro con Diablo

13 de mayo de 2020

Barrio de Manor Grove, Dublin, Irlanda


Y ahora que os habéis puesto al día, os contaré que Angel y yo somos grandes amigos a estas alturas. Hace semanas que superé el último nivel de entrenamiento, y he logrado llegar al undécimo nivel empuñando una sola katana de madera. Aún no soy como Lily, pero soy tan bueno como Arthur, y ligeramente inferior a Neil. Aunque el tema de las marcas me sigue pareciendo interesante, no le he insistido a Angel sobre el asunto, sobre todo porque me parece que tanto Ikon como él se sienten como si fuesen los responsables de las marcas, y no les hace gracia que nadie se inmiscuya en ese tema.

En cuanto a Lily... bueno, no he conseguido acercarme a ella tanto como quisiera, pero la veo a menudo, y ya he conseguido que salga del mutismo en el que se suele encerrar. Creo que es una forma de defenderse de la desesperación de haber perdido a su familia. Me siento tan identificado...

En fin, volvíamos de una ronda rutinaria que me había llevado a la calle donde estaba mi casa, en el barrio de Manor Grove. La verdad es que me afectó más de lo que dí a entender a mis compañeros, pero me sobrepuse cuando me dí cuenta de que la tenue luz del atardecer se reflejaba de forma extraña en un rincón de la calle.

- ¡Trak! ¡Trak en la primera esquina a la derecha!

No era gran cosa, pero avisar un peligro nunca le ha dado problemas a nadie, al menos en el Angeli. Mis compañeros habituales de ronda son dos buenos Angeli, pero perdimos a un miembro en una ronda en este mismo barrio el día anterior, y el equipo de ese día era más potente de lo habitual: nos habíamos unido Lily, una chica bastante mona pero mayor que yo que empuñaba un flagelo (un arma similar a un látigo pero con cuchillas en la punta), Dan y yo. Todos vestidos de manera similar, con ropa cómoda y sudaderas anchas con capucha, parecíamos sombras que se abalanzaban sobre el demonio, cuando de repente Lily exclamó:

- ¡Atrás todos! ¡Atrás! ¡Es una trampa!

¡En buena hora lo dijo! Apenas nos detuvimos y retrocedimos un par de pasos, de las calles laterales aparecieron gran número de Miles, y en las azoteas de los edificios colindantes un peculiar zumbido nos informó sobre la presencia de un número importante de Traks. Si no hubiésemos retrocedido, nos hubiesen rodeado y, probablemente, masacrado.

- ¡Dividíos! ¡Dan, Leyla! ¡Encargaos de los Traks de los tejados! ¡Evan, conmigo! Nosotros detendremos a los Miles.

La miré con aprensión, pero ella permaneció tranquila. Su seguridad me proporcionó confianza, y afronté la llegada de los Miles. Eran por lo menos diez o doce, y atacaban con la agresividad que los caracteriza. Nos empezaron a llover las delgadas agujas de los Traks de los tejados, pero la ropa ancha las detuvo sin problemas.

- Si uno de esos bichos nos acierta en la cara o en las manos, estamos listos – musité, casi para mis adentros.

- Confiemos en que Dan y Leyla sean rápidos – asintió Lily.

Cuando los primeros demonios llegaron hasta nosotros, ambos entramos en estado de Trance. Ahora que podía controlarlo, sentí con agrado cómo mis katanas despedazaban a los dos primeros, partiéndolos literalmente por la mitad. Lily, a mi lado, había sacado sus armas características: un puñal corto con una empuñadura que protegía su mano y una espada ligera y mortalmente afilada, y ambas chorreaban ya la sangre azulada de los Miles. Ambos giramos sobre nosotros mismos, y la danza de metal terminó con todos los demonios en menos tiempo del que se tarda en contarlo. Además terminamos ilesos, gracias al intensivo entrenamiento de Arthur.

Cuando alzamos la vista, vimos cómo Dan lanzaba sus dagas a los dos últimos Traks de su azotea. Yo había sacado el arco y le había colocado una flecha rápidamente, por si los de arriba tuvieran algún problema. Y eso le salvó la vida a Leyla, que, al deshacerse de uno de los últimos, realizó una sacudida demasiado enérgica y la capucha le resbaló de la cabeza. Expuesta, azotó a la desesperada a los dos últimos demonios que tenía delante, cuando un grito cruzó el aire:

- ¡Detrás! ¡Detrás de ti!

Supe que no le daría tiempo a reaccionar, así que calculé dónde debería estar el último demonio, basándome en la mirada de Dan y en mi propia intuición, y solté la flecha. Ésta voló ascendiendo, y cuando bajó atravesó limpiamente el cuerpo del Trak.

- Increíble... – gritó Dan desde su tejado - ¡lo has matado sin verlo!

Leyla se asomó al borde de su azotea, aún más alta que la de Dan. Esbozó una sonrisa agradecida en mi dirección, pero aún tenía rastros de la reciente tensión en el rostro. Se colocó la capucha, y saludó con la mano a Lily.

De súbito, una sombra enorme apareció tras Leyla. Imagino que ella sintió algo a su espalda, o notó nuestras caras de terror, porque inició el movimiento de saltar al vacío. No hubo tiempo. Antes incluso de que ninguno de nosotros pudiera articular palabra, la sombra alargó la mano y atravesó limpiamente el pecho de Leyla. Ésta puso cara de sorpresa, y se miró el pecho del que sobresalía una garra monumental. Nos miró a nosotros, como implorando ayuda, pero la sombra la alzó en vilo y la lanzó con violencia contra el suelo de la calle. Era imposible que hubiera sobrevivido a tan espantoso choque. El sonido del cuerpo de Leyla destrozándose contra el suelo hizo reaccionar a Lily, que nos gritó aterrada:

- ¡Vámonos! ¡Vámonos de aquí!

Dan saltó desde su tejado, agarrándose a un balcón que sobresalía a la altura de un primer piso, y desde ahí llegó al suelo. Le ayudamos a incorporarse y salimos a la carrera, alejándonos de la sombra, que volvió a desaparecer en el tejado.

- ¿Qué... era... eso? - pregunté entre jadeos - ¡Eso no era ningún demonio inferior!

- No – confirmó Lily. ¿Es que ni corriendo perdía la compostura esa chica? -. Eso... eso era el Diablo.

- ¿El Diablo? ¿El mismísimo... jefe del infierno... ha venido... a darnos un saludo? - dijo Dan, manteniendo a duras penas el ritmo infernal de Lily.

- La emboscada estaba demasiado bien preparada como para ser cosa de los Mile y los Trek. Eso ha sido planeado por un demonio superior. Y esa sombra no parecía un vampiro, ni un hombre lobo, ni ninguno de los demonios superiores Mile, Trek, Lore o Core. Así que sólo nos queda Diablo. O eso, o el cambiante superior. Pero mi intuición me dice que era el propio Lucifer.

¿Qué os puedo contar? Descubrimos que el propio Diablo había tendido una trampa para matarnos. ¿Qué haces después de eso? Bueno, os puedo decir lo que hicimos nosotros.

Corrimos.

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